sábado, 11 de febrero de 2012

Fidel con intelectuales: Más de nueve horas de diálogo con el infinito



De 22 países eran; la mayoría escritores que asisten a la XXI Feria del Libro e intelectuales de diversas disciplinas académicas y científicas, unidos por la Red En Defensa de la Humanidad a favor de “la paz y el medio ambiente.”
Zuleica Romay, Premio Casa de las Américas y Presidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL), presentó a las personalidades más prominentes entre los invitados y comentó las generalidades del conjunto: Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz; Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005. También Stella Calloni, Carlo Frabetti, Francois Houtart, Frei Betto, Ignacio Ramonet, Atilio Borón, Farruco Sesto, Miguel Bonasso, Carmen Bohórquez, Peter Phillps, Santiago Alba y Mayda Acosta.
Importantes escritores e intelectuales caribeños, representantes de las culturas invitadas a nuestra feria: Norman Girvan, Chiqui Vicioso, Kendel Hyppolite, Alejandro Carpio, Daniel Ferreira, Lenito Robinson, Bárbara Chase, Carlos Roberto Gómez, Cynthia Abrahams, Lasana Sekou, Pedro Antonio Valdés, Johan Roozer, así como Kari Polanyi Levitt, estudiosa del Caribe. Por Cuba, varios Premios Nacionales de Literatura, de Historia y de Ciencias Sociales, además de científicos de varias especialidades.
Entonces Zuleica preguntó al anfitrión qué le parecía el auditorio. ”Infinito”, respondió Fidel sonriendo y seguramente imaginando cuánto podría extenderse el diálogo con esta sólida representación de la intelectualidad de izquierda que desde el año 2003 y por iniciativa del líder de la Revolución cubana se nucleó en la Red.
Más de nueve horas se extendió el intercambio, iniciado con una introducción reflexiva de la Presidenta del ICL en torno a los motivos del encuentro, que se inspira en el alerta que hace 20 años lanzara Fidel en la Cumbre de la Tierra sobre el riesgo de extinción que amenaza a la especie humana, más grave hoy que hace dos décadas.
Por parte de los invitados abrió el diálogo el escritor y periodista español Ignacio Ramonet con una síntesis de sus palabras al recibir en la mañana el Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana. Centrado en las prácticas del sistema mediático global donde la información funciona como una rara mercancía gratuita debido a que por intermedio de ella -cada vez más vaciada de contenido- las personas son vendidas a los anunciantes, la tesis de Ramonet puso a girar el debate en torno a todo lo que pueden y deben hacer los intelectuales para evitar la catástrofe planetaria cuando sus esfuerzos chocan, diría Abel Prieto, “contra la manipulación o el silencio”.
La escritora y periodista argentina Stella Calloni, demandó una urgente reactivación articulada de la red, porque, se lamentó angustiada, “es aterrador el silencio con el que la Humanidad está asistiendo a sucesivas guerras” y las nombró una por una desde Afganistán hasta Libia, llamando la atención sobre el guión repetido que amenaza ahora a Irán y Siria.
Casi ocho horas más tardes, sus palabras tendrían eco en las del intelectual brasileño Frei Betto, quien demandó una autocrítica para valorar “nuestra inserción social” y generar proyectos, no solo indignación, porque ésta no basta para resolver la injusticia global.
El encuentro, iniciado a la 1 y 20 de la tarde, concluyó pasadas las diez y veinte de la noche, con apenas dos breves interrupciones de receso. Impresionados por la vitalidad y entusiasmo de Fidel, todos los que intervinieron se congratularon por su visible recuperación, pero fue el fraile dominico brasileño quien mejor lo sintetizó al advertir jocosamente que debían terminar porque aun Fidel tenía que atender “tres delegaciones, leer muchas informaciones y unos cuantos libros”, y que nadie preguntara cuál es el milagro que se lo permite porque es un secreto del estado cubano.
Después Betto agradecería a Fidel “por su paciencia, su diálogo, su capacidad para escuchar…” y pediría que Dios bendiga “a este país y la vida y la salud” del líder de una Revolución cuya obra definió como evangélica “porque alimentó al hambriento, curó al enfermo, dio trabajo al desocupado, tal como piden las Sagradas Escrituras.”
Entonces tomó la palabra Fidel, levantando un paquete de cables de prensa entre las manos. Son noticias solo de los tres últimos días, advirtió y propuso leer y comentar algunas para confirmar la gravedad de la alarma que los había reunido. Faltaba todavía más de una hora de conversación, sentados o de pie.
“Lo menos que podemos hacer es lograr que la población esté informada”, dijo al terminar y propuso armar un libro con todas las ideas y propuestas vertidas en las más de 9 horas de diálogo. “Hay que luchar”, repitió como otras veces, “no nos podemos dejar vencer por el pesimismo. Es nuestro deber". (Tomado de Cubadebate)

miércoles, 8 de febrero de 2012

El Che Guevara: Ciudadano del mundo


.Orlando Guevara Núñez



El 9 de febrero de 1959, el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario de Cuba acordó otorgar al Comandante Ernesto Guevara de la Serna (Che) la ciudadanía cubana. Esa condición la había ganado ya con creces por sus inestimables servicios a la Revolución.
En México el Che conoció a Raúl, a Fidel y a otros exiliados cubanos que preparaban el regreso a Cuba para reiniciar la lucha armada comenzada contra el tirano Fulgencio Batista el 26 de Julio de 1953 con los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes,  en Bayamo.
El Che se sumó a la gesta libertaria cubana. Y el 2 de diciembre de 1956 estaba entre los 82 expedicionarios que desembarcaron en Los Cayuelos, lugar cercano a Playas Coloradas, Niquero, entonces provincia de Oriente, ahora perteneciente a la provincia de Granma, nombre de la histórica embarcación que los condujo a nuestras costas, encabezados por el joven revolucionario Fidel Castro.
En esa expedición, el Che venía como Teniente, jefe de Sanidad. A los tres días del desembarco, en Alegría de Pío, zona de Niquero, al ser sorprendidos, los combatientes rebeldes se dispersan en varios grupos. Tres de ellos caen en combate. En los días posteriores, otros 18 hechos prisioneros mueren brutalmente asesinados. El Che resulta herido, pero logra sobrevivir e incorporarse días después a la Sierra Maestra, junto a Fidel, para proseguir la lucha.
El propio guerrillero cuenta que en esa ocasión, al emprender la marcha y tener ante sí una mochila con medicamentos y una caja de balas, pudiendo optar por una sola, tomó las balas. En aquellos momentos, el deber de soldado se imponía ante la profesión de médico.
Participó después en el combate de La Plata, litoral Sur de la Sierra Maestra, el 17 de enero de 1957, donde se forjó la primera victoria del naciente Ejército Rebelde contra las fuerzas armadas de la tiranía, que contaban entonces con más de 40 000 efectivos bien armados y asesorados por especialistas militares de los Estados Unidos.
El 28 de mayo de 1957 participó  en el combate de El  Uvero, también en la costa Sur de las montañas orientales. Allí tuvo lugar una de las más importantes victorias rebeldes, calificada por el propio Che como la obtención de la mayoría de edad de la guerrilla.
En estas acciones militares comenzó a ponerse a prueba la capacidad del futuro jefe. Así, en julio de ese mismo año de 1957, el Che es el primer combatiente  ascendido por Fidel en la Sierra Maestra al grado de Comandante del Ejército Rebelde. Y es nombrado también jefe de la Columna 4, primera que surgió de la Columna Uno José Martì, bajo el mando directo del máximo jefe revolucionario.
Su capacidad militar, demostrada en las múltiples  acciones que dirigió, así como también su talla política, le merecieron que en agosto de 1958, Fidel lo nombrara jefe de la Columna 8 Ciro Redondo, la que junto a la Columna 2 Antonio Maceo, dirigida por el Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, tendría la misión de conducir la Invasión hacia el Occidente del país, reeditando así la proeza militar que a finales del siglo XIX realizaran el Lugarteniente General del Ejército Libertador Cubano, Antonio Maceo Grajales y el Generalísimo Máximo Gómez Báez, contra el ejército colonial español.
Tanto las fuerzas del Che como las de Camilo, cumplieron su misión. Y en Santa Clara, actual provincia de Villa Clara, la Columna del Che desarrolló una de las acciones decisivas determinantes para el descabezamiento de la tiranía batistiana, al tomar la ciudad, descarrilar un tren blindado, incautar un gran número de armas, rendir las principales posiciones enemigas e imponer la victoria rebelde en ese territorio. En medio de esa acción, se produjo la huida del dictador y se logro la victoria definitiva de la Revolución.
Así, de guerrillero y jefe rebelde, el Che pasó a constructor de la nueva sociedad. Múltiples y fructíferas fueron sus ocupaciones en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al frente del Banco Nacional de Cuba, el Ministerio de Industrias y otras tareas, entre estas las relacionadas con la política exterior.
El Che fue el fundador del trabajo voluntario en Cuba y legó a los cubanos un profundo y verdadero sentimiento de internacionalismo proletario, al tiempo que su pensamiento revolucionario ahondó en el propósito de formar al hombre nuevo, al hombre del siglo XXI, despojado de las lacras y taras del sistema anterior y portador de un ser superior, capaz de los mayores sacrificios por su Patria y por la humanidad, sin pedirle nada a nadie, si explotar a nadie. Es por eso que hoy el lema de la Organización de Pioneros de Cuba, que lleva el nombre de nuestro Héroe Nacional, José Martì, expresa: Pioneros por el Comunismo, ¡Seremos como el Che!
Por esas razones, cuando se otorgó al Comandante Ernesto  Guevara de la Serna, el Che, la condición de ciudadano cubano, él ya lo era con sobradas razones, con el aval de los hechos.
Al caer gloriosamente en Bolivia, herido el 8 de octubre de 1967 y asesinado el día 9, el Che había ganado un escalón más alto de ciudadanía: el de ciudadano del mundo.
Su imagen y su pensamiento recorren hoy muchas calles y parajes de nuestro Continente y de otras tierras del mundo que alzan sus puños y sus voces para conquistar o preservar sus derechos.
Por eso hoy su grito de guerra ¡Hasta la victoria siempre!, fructifica. Y en la nueva historia que nace, están presentes su memoria, su ejemplo y su fe inquebrantable en el triunfo que solo podrá alcanzarse con sacrificio, con lucha, frente al enemigo común e irreconciliable: el imperialismo norteamericano.

sábado, 4 de febrero de 2012

II Declaración de La Habana Principios proclamados y cumplidos





.Orlando Guevara Núñez

La II Declaración de La Habana, documento aprobado en Asamblea General del pueblo de Cuba el 4 de febrero de 1962, no solo fijó la posición cubana ante las agresiones del imperialismo norteamericano, sino que constituyó un análisis histórico sobre la realidad de nuestro continente, con plena vigencia para la lucha actual contra la explotación y por las esperanzas de un mundo mejor.
El 31 de enero de ese mismo año, en Punta del Este, Uruguay, el gobierno de los Estados Unidos había conseguido que la Organización de Estados Americanos (OEA) expulsara a Cuba de su seno, trillando el camino para, pocos días despuès oficializar el bloqueo económico, comercial y financiero al país.
En esa ocasión, el soborno y el temor pudieron más que la dignidad de quienes se reunieron para condenar a Cuba. En América Latina, sólo México no rompió sus relaciones con nuestro país.
Pero ese 4 de febrero, más de un millón de personas se reunieron en la capital cubana, y en nombre de todo nuestro pueblo, con Fidel al frente, proclamaron el histórico documento. Vale recordar algunos fragmentos del discurso del Comandante en Jefe cubano ese memorable día, hace ahora 50 años.
“En Punta del Este se libró una gran batalla ideológica entre la Revolución Cubana y el imperialismo yanqui. ¿Qué representaban allí, por quién habló cada uno de ellos? Cuba representó los pueblos; los Estados Unidos representó los monopolios. Cuba habló por las masas explotadas de América; Estados Unidos, por los intereses oligárquicos explotadores e imperialistas. Cuba, por la soberanía; Estados Unidos, por la intervención. Cuba, por la nacionalización de las empresas extranjeras; Estados Unidos, por nuevas inversiones de capital foráneo. Cuba, por la cultura; Estados Unidos, por la ignorancia. Cuba, por la reforma agraria; Estados Unidos, por el latifundio. Cuba, por la industrialización de América; Estados Unidos, por el subdesarrollo. Cuba, por el trabajo creador; Estados Unidos, por el sabotaje y el terror contrarrevolucionario que practican sus agentes, la destrucción de cañaverales y fábricas, los bombardeos de sus aviones piratas contra el trabajo de un pueblo pacífico. Cuba, por los alfabetizadores asesinados; Estados Unidos, por los asesinos. Cuba, por el pan; Estados Unidos, por el hambre. Cuba, por la igualdad; Estados Unidos, por el privilegio y la discriminación. Cuba, por la verdad; Estados Unidos, por la mentira. Cuba, por la liberación; Estados Unidos, por la opresión. Cuba, por el porvenir luminoso de la humanidad; Estados Unidos, por el pasado sin esperanza. Cuba, por los héroes que cayeron en Girón para salvar la Patria del dominio extranjero; Estados Unidos, por los mercenarios y traidores que sirven al extranjero contra su Patria. Cuba, por la paz entre los pueblos; Estados Unidos, por la agresión y la guerra. Cuba, por el socialismo; Estados Unidos, por el capitalismo.  
“Con lo grande que fue la epopeya de la independencia de América Latina –continuaría el jefe de la Revolución su histórico discurso- con lo heroica que fue aquella lucha, a la generación de latinoamericanos de hoy le ha tocado una epopeya mayor y más decisiva todavía para la humanidad. Porque aquella lucha fue para librarse del poder colonial español, de una España decadente, invadida por los ejércitos de Napoleón. Hoy le toca la lucha de liberación frente a la metrópoli imperial más poderosa del mundo, frente a la fuerza más importante del sistema imperialista mundial y para prestarle a la humanidad un servicio todavía más grande del que le prestaron nuestros antepasados.
“Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados, la van a escribir las masas progresistas; los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina; lucha de masas y de ideas; epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño”.
Han pasado 50 años y la historia ha confirmado los planteamientos de la II Declaración de La Habana. El imperialismo no ha podido destruir la Revolución cubana. Ya Cuba no está aislada, nunca lo estuvo de los pueblos, sino de los gobiernos traidores a ellos. En otras naciones de nuestra América, se alzan procesos revolucionarios a los cuales el imperio no ha podido sobornar ni eliminar, aunque los ha convertido en víctimas de infamias, de amenazas y agresiones.
La realidad es que en la América de Bolívar y Martí, se está haciendo ya en muchos lugares lo que ellos dejaron sin hacer por los holocaustos de Santa Marta y de Dos Ríos, porque esta humanidad sigue diciendo ¡basta! y no ha detenido ni detendrá su marcha.

viernes, 3 de febrero de 2012

Viajó Raùl a Venezuela

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, viajó hoy a Venezuela para participar en la conmemoración del XX Aniversario de la Rebelión Cívico-Militar del 4 de febrero de 1992 y en la XI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Integran la delegación cubana, además, Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros, Bruno Rodríguez Parrilla y Rodrigo Malmierca Díaz, ministros de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, respectivamente. (Tomado de Cubadebate)

Universidad de Ciencias Médicas Una vida dedicada a la vida

.Orlando Guevara Núñez
Cuando el calendario se detenga durante 24 horas en la fecha del 10 de febrero de 2012, la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba estará cumpliendo 50 años de existencia. Esta institución, surgida como Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente, fue la primera en inaugurar la docencia médica fuera de la capital cubana, por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, con la misión de forjar los profesionales de la salud de la región oriental del país.
En su fructífero medio siglo de trabajo, de las aulas de este prestigioso centro han egresado  42,010 profesionales  médicos, estomatólogos, licenciados en enfermería, tecnología de la salud y psicólogos.
Entre los graduados de la más humana de las profesiones, se cuentan  2,738 extranjeros de 72 países, lo que pone de manifiesto la vocación cubana no solo por la salud de su pueblo, sino también por la del mundo entero.
Uno de los logros principales, señalado por el Dr. Antonio López Gutiérrez, es  haber mantenido durante los últimos siete años una matrícula de más de 20 000 estudiantes de pregrado en cada curso académico y más de 1,500 residentes en formación de especialidades médicas, mientras que la matrícula de estudiantes extranjeros se ha estabilizado durante los últimos 5 años con más 1,500 estudiantes de 50 países.
La Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba cuenta en este curso con una matrícula de 16 787 alumnos, distribuidos en las carreras de Medicina, Enfermería, Estomatología, Psicología de la Salud y Tecnología de la Salud. La de mayor número de alumnos, es la carrera de Medicina, con 7 749,  cifra superior a la cantidad de médicos que tenía Cuba cuando triunfó la Revolución y más del doble de los que abandonaron el país en los primeros años.
 Entre la matrícula  se cuentan 1 878 estudiantes extranjeros, procedentes de 54 países. Así, la obra edificadora de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, trasciende el territorio de la provincia y las fronteras cubanas, para insertarse en decenas de países que, además de la matrícula existente, cuentan con miles de graduados que ya trabajan en sus respectivas naciones, además de docentes cubanos que preparan a otros.
En la graduación más alta de su historia, el pasado curso, la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba entregó  4 110  nuevos profesionales, entre ellos 885 de medicina. Además de una sólida calificación profesional, los egresados universitarios de la salud son formados en los principios del humanismo, la solidaridad y la ética que garantizan su actuar en cualquier lugar del país y del mundo donde sea necesaria se presencia.
Una de las obras más grandiosas de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, es la formación de su personal docente. Cuando hace  50 años  se inició el primer curso, el Claustro lo integraba un reducido número de profesores, mucho de ellos procedentes de la capital del país, quienes respondieron al llamado de extender la formación de profesionales en correspondencia con las transformaciones del sistema de salud cubano.
Al concluir el pasado curso, el cambio es, sencillamente, grandioso. Su claustro lo integraban ya  4 325 profesores –ahora son 4 402- incluyendo 49 doctores en ciencias y 159 con la categoría de consultantes, poseyendo, además, cinco doctores Honoris Causa y 25 profesores de Mérito.
Se ha  logrado, además, la acreditación de 56 especialidades donde se ejecuta la formación de nuevos especialistas en las áreas acreditadas de la atención primaria y el nivel secundario, contribuyendo a la formación de 5,682 médicos especialistas de primer grado, 702 especialistas de II Grado  y 302 especialistas de enfermería en la provincia de Santiago de Cuba.
Bajo el lema de: Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba: Medio siglo de profesionalidad, ética y compromiso con la salud, con la vida, el colectivo de esta institución marcha hacia la conmemoración de su primeros 50 años de fructífera vida, como puntal indiscutible del sistema de salud cubano y de la amplia cooperación cubana con otros países.Las actividades se extenderán hasta el mismo día del medio siglo de existencia, fecha en que la otrora Escuela de Medicina fue inaugurada por el hoy Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, doctor José Ramón Machado Ventura.
Orgullo y beneficio para Santiago de Cuba, para Cuba y muchos otros países, la Universidad Médica santiaguera asume hoy nuevas metas, siempre como hasta hoy, en aras de la vida. Su mérito mayor no es solo estar cumpliendo medio siglo, sino, sobre todo, por su obra, haberse convertido en símbolo.

jueves, 2 de febrero de 2012

El General José Maceo : más alto y hermoso en la historia de la Patria



.Orlando Guevara Núñez


La gesta independentista iniciada el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, contó de inmediato con un nutrido grupo de patriotas santiagueros que ya conspiraban contra el poder colonial español. Y entre ellos estaba José Maceo Grajales, un audaz joven de sólo 19 años de edad, quien iniciaba así su largo y útil expediente de servicio a la Patria, enriquecido por su participación en las tres guerras de ese siglo por la redención cubana.
Había nacido en la finca Las Delicias, en Majaguabo, San Luis, del indómito Oriente, el 2 de febrero de 1849. Por sus venas corría la sangre rebelde de los Maceo y en su mente fructificaban las ideas libertarias opuestas a los grilletes coloniales.
Apenas transcurridas 48 horas de su incorporación a las filas mambisas, junto a su hermano Antonio, José libraba su primer combate, en Tí Arriba. Su bravura, su lealtad y su pericia en las acciones militares, lo elevaron al sitial de Mayor General del Ejército Libertador cubano, grado concedido por José Martí, quien lo definió como un hombre “escogido por el Dios de la Guerra”.
La gloria de su vida estuvo integrada también por duros avatares que contribuyeron a forjar su recio carácter. Destierro, prisiones, persecuciones,  intrigas,discriminación por el color de su piel y su humilde procedencia. Dos veces evadió cárceles fuera del país, a las que había ido como consecuencia de la traición de autoridades españolas luego de concluida  la llamada Guerra Chiquita. Pero nada impidió la continuidad de su lucha por la independencia cubana.
El 1ro. de abril de 1895, José Maceo desembarca  por Duaba, Baracoa, junto a su hermano Antonio y otro bravo general mambí, Flor Crombet, para reiniciar la guerra necesaria. Una obligada dispersión de esa fuerza, lo sume durante 13 días en una odisea soportable sólo por hombres de su  temple. Hasta que logra incorporarse a las filas insurrectas.
Acción tras acción, se forjan sus hazañas. Y cuando el 22 de octubre de 1895 parte Antonio Maceo con la invasión hacia Occidente, deja como Jefe del Departamento Oriental al ya legendario José Maceo, jefe del Primer Cuerpo del Ejército Libertador Cubano. Desde entonces, hasta su caída en combate el 5 de julio de 1896 en Loma del Gato, las fuerzas españolas no tuvieron tregua en  el territorio por él dirigido. Una bala en el pecho extinguió la existencia del jefe mambí, del León de Oriente, del hombre que acostumbraba siempre a marchar, en los combates, por delante de la vanguardia.
La bala enemiga que lo mató, sin embargo, fue impotente ante la figura del bravo guerrero, la cual se convirtió en símbolo y paradigma que trascendieron el hecho fatal y protagonizan los tiempos presentes. Porque el Mayor General José Maceo pertenece a la pléyade de quienes son recordados no por  el hecho de su muerte, sino por la obra de su vida.
De este héroe nacido de las entrañas del pueblo, diría el doctor Fermín Valdés Domínguez,  antes del holocausto de Loma del Gato: “Todo su cuerpo está marcado por las balas. Cuenta con 18 heridas”.
Pero hay un grande de la Patria, el Generalísimo, Máximo Gómez, que con sus apreciaciones retrata al León de Oriente en toda su dimensión. En carta de duelo escrita a su esposa, Bernarda Toro, expresa con hondo sentimiento:
“Pocos cubanos he conocido más libre, más trabajador y más valiente;  y más resuelto, ninguno. Puedo decirte que la Patria ha perdido en él a uno de sus mejores y más decididos y probados servidores (…)   Ha muerto el General José Maceo, la verdad, como moriremos muchos, pero su memoria no puede ser olvidada; y guarda tú estas líneas que desde estos campos, donde retumba el cañón, te escribo, porque ellas significan mi duelo de guerrero por la pérdida del compañero y del amigo;  que él murió en su puesto, derribado de su caballo de batalla para aparecer más alto y hermoso en la historia de tu Patria”.
La predicción de Gómez es hoy realidad, porque  la figura de José Maceo vive ahí, en lo más alto y hermoso de la Patria que lo recuerda agradecida y continúa la obra por él iniciada.

Los cubanos hemos peleado como gigantes para ser libres



.Orlando Guevara Núñez


Los gobiernos de los Estados Unidos, desde fechas bien lejanas al triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, han ideado los métodos más engañosos y  brutales para materializar el sueño de apoderarse de Cuba. Primero, tratando de arrebatársela a España como posesión colonial y anexarla a su territorio; después, para derrocar a la Revolución y regresar el sistema capitalista a Cuba, subordinándola de nuevo a sus dictámenes.
Muchos ejemplos están a la mano sobre esa voracidad imperial y sus sueños frustrados de posesionarse de este país por diversas vías. Partiremos, sin embargo, desde los inicios de la Guerra de Independencia iniciada el 10 de octubre de 1868, bajo la jefatura de Carlos Manuel de Céspedes.
La negativa norteamericana a reconocer la beligerancia cubana y nuestro derecho a la independencia, hizo que el máximo jefe de los insurrectos expresara: “Por lo que respecta a los Estados Unidos, tal vez esté equivocado, pero en mi concepto su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación”. Y no estaba equivocado Carlos Manuel de Céspedes.
El desprecio de los gobiernos imperiales norteamericanos hacia el pueblo cubano, y sus aspiraciones anexionistas, fue reflejado en un periódico de Filadelfia, el 16 de marzo de 1889, calificando a los cubanos como “indeseables, afeminados, perezosos, incapaces, inmorales, que su falta de fuerza viril e indolencia fue lo que les mantuvo sometidos durante tantos años a España (…) la única esperanza que pudiéramos tener de habilitar a Cuba para la dignidad de Estado, sería americanizarla por completo, cubriéndola con gente de nuestra propia raza”.
Nuestro Héroe Nacional, José Martí, al replicar con energía esa ofensa señaló que “Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía, hemos peleado como hombres y algunas veces como gigantes, para ser libres; (…) Merecemos, en la hora del infortunio, el respeto de quienes no nos ayudaron”.
El propio Martí, en el mismo año 1889, escribiría a su amigo Gonzalo de Quesada: “Sobre nuestra tierra, Gonzalo, hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos y es el inicuo de forzar a la Isla, de precipitarla a la guerra para tener pretexto  de intervenir en ella, y con el crédito de moderador y de garantizador, quedarse con ella. Cosa más cobarde no hay en los anales de los pueblos libres: ni maldad más fría”. ¿Morir para dar pie en que levantarse a estas gentes que nos empujan a la muerte para su beneficio?”
Este análisis martiano demuestra la convicción de que los Estados Unidos estaban dispuestos a cualquier método criminal para apoderarse de Cuba.
Como se conoce, en abril de 1898 fue aprobada en Estados Unidos la nombrada Resolución Conjunta, que declaraba la guerra a España, no para ayudar a los rebeldes cubanos, sino para apropiarse de Cuba.
Si alguien dudase de las entrañas criminales de los gobernantes norteamericanos en ese entonces, bastaría que leyera el contenido de las instrucciones dadas a las tropas por el Secretario de Guerra, J.C. Breckenridge en tal ocasión:
“Habrá que destruir todo cuanto alcancen nuestros cañones, con el hierro y con el fuego; habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen su población pacífica, y mermen su ejército; y el ejército aliado habrá de emplearse constantemente en exploraciones y vanguardias, para que sufran indeclinablemente el peso de la guerra entre dos fuegos, y a ella se encomendarían precisamente todas las empresas más peligrosas y desesperadas (…) Resumiendo, nuestra política se concreta en apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas”.
El resto de la historia se conoce: la intervención militar, la ocupación de Cuba, la Enmienda Platt. O lo que es lo mismo: el tránsito de Cuba, de colonia de España, a neocolonia de los Estados Unidos.
Hasta que el 1ro. de enero de 1959, triunfó la Revolución cubana. Y desde entonces hasta hoy, los métodos criminales de los gobiernos norteamericanos, en su esencia, son los mismos para apoderarse de nuestro país.
Un documento ya desclasificado desde 1991 por el gobierno norteamericano, reflejó la naturaleza criminal de la administración yanqui en relación con el pueblo cubano: “El único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…)  Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba (…) Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministro a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
En mayo de 1964, el gobierno de los Estados Unidos decretó la anulación completa de los embarques de alimentos, medicinas y equipos médicos desde su territorio hacia Cuba. Con eso oficializaba una medida que hacia rato estaba puesta en práctica.
La larga lista de monstruosidades de los gobiernos norteamericanos contra el pueblo de Cuba, incluye proyectos asesinos, como los de volar un avión en pleno vuelo, con estudiantes u otros grupos – desde Estados Unidos hacia un país latinoamericano- con el objetivo de  atribuir a Cuba el sabotaje. Volar un barco, con igual propósito. Destruir embarcaciones con emigrantes cubanos hacia ese país, para hacer creer a la opinión pública que había sido un acto vandálico del gobierno cubano. Incluso, demostrando su desprecio a los propios emigrantes, se propusieron  hacer atentados, en su territorio, a esas personas para lanzar campañas difamatorias contra el gobierno revolucionario.
No menos criminal ha sido la introducción de enfermedades como el dengue hemorrágico y  de plagas contra cultivos  de importancia como el café, el tabaco, la caña, cultivos de viandas y vegetales, así como también la fiebre porcina.
Cuba, sin embargo, ha resistido todos los embates de esa sucia guerra. Y continúa  resistiendo las agresiones, las amenazas y las campañas difamatorias de un gobierno que no ha renunciado a destruirnos por cualquier vía, por criminal que sea.
En esta lucha los cubanos, tal como lo afirmara José Martí sobre los mambises, hemos luchado como hombres y algunas veces como gigantes. Ese ha sido y sigue siendo el precio de no dejar de ser lo que somos y queremos ser: un pueblo patriota, revolucionario, socialista, internacionalista, fidelista y antiimperialista.